No te veré más. Tu risada silueta fue el despido que elegiste entregarme esta noche.
No te veré más. Ya no me afeito, ya no me lustro; adiós a mí; a nadie más vas a interesar mi imagen, pues nadie más me interesa.
No te veré más; angústieme sin embargo tu probabilidad, inquiéteme el susurro de tu rencuentro. Sé piadosa conmigo, cara mía, y cúmpleme esto que acabo de pedirte. Es la perfecta y última fórmula para que el olvido no engulla el ánima que impregna mis todos deseos; no me permitas olvidarte.
Yo no puedo más. Háblame tú por lo que más quieras; y suéñame, suéñame sin cesar hasta marzo...odio ir a la cama solo.
también ayer
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