Ir al contenido principal

M S




Arribaste sin avisar siquiera y, luego, cuando mis ansias quisieron devolverte todo el cariño que me brindaste un año atrás, no irradió tu lumbre esa noche; no te puedo encontrar hoy.

No viniste en el momento que te quise y entonces me vi en la necesidad de compartirte contigo misma, porque esa terrible noche que es hoy, viernes, me iba anegando el sentir el vacío de no verte, de no amar tu olor ni tus maravillosos ojos. Serte de lo más extraño por no haber hablado nunca contigo, por no conocer tu voz y ni siquiera tu nombre, princesa mía, que tantos días habíamos sido novios.

Intentaré llamarte nuevamente pues sé que esta única noche, no estarás cerca de mí; y, así, a mi lado, por fin tus ojos y labios me librarán del martirio de tu ausencia.

Vete de mí por favor, y nunca vuelvas a dejarme... eres perfectamente la que soñé.



Comentarios